La homofobia es el miedo a las diferencias sexuales de un grupo de la sociedad de ciertas personas con ideas y creencias distintas. De cierta forma vivimos en un mundo donde lo diferente es señalado y juzgado por miedo a lo que los demás dicen o según las leyes o la iglesia dictan, que es lo que esta correcto y que está mal, pero quien nos dice que es lo bueno o lo malo desde un punto moral cristiano. Mahatma Gandhi. Dijo,
"Me gusta tu Cristo, No me gustan tus Cristianos. Tus cristianos son tan diferentes a tu Cristo" continuaba de esta forma: "Estoy seguro de que si él viviera ahora entre los hombres, bendeciría la vida de muchos que quizás jamás han oído siquiera su nombre".
Porque juzgar porque el odio, si somos realmente Cristianos, ese no es nuestro trabajo sino el de Dios, nuestro verdadero trabajo es amar al prójimo como a nosotros mismos, vivir. A lo contrario de lo que muchos hacen a decir llamarse “Cristianos” y llevar mensajes de odio y repulsión, de condenar cuando no tienen el derecho de hacerlo, pues bien dice en la Biblia “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra” (Juan 8: 2-11) Pues si bien entiendo nadie en este mundo es perfecto puesto que todos somos pecadores, y quien te dice a ti que tu pecado es menor al mío. Pues cuando sea la hora de la verdad Dios juzgara a las personas por individual. “Nacimos solos morimos solos”.
Para poder actuar contra este odio este mal, debemos empezar desde nuestros hogares, educar a nuestros hijos en la tolerancia, a aceptar la diversidad en todas sus formas y condiciones, aprender a respetar al otro, a poder observar a las personas con amor y con derechos a ser amados y amar de igual forma, no importando cuan diferentes sean sus realidades o condiciones de vida. De igual forma en la escuela se debe informar a los niños sobres la diversas orientaciones sexuales, la homosexualidad no es algo contagioso, por lo tanto esto no causaría ningún daño, mejor ayudaría al entendimiento y el acoger y validar los sentimientos homo o bisexuales de la edad adolescente como algo normal que lleva posteriormente a una definición sexual verdadera. También podemos actuar a cambiar esto en nuestro lenguaje diario, dejando, el profundo prejuicio sexual que avalamos al referirnos a otras personas de distintos gustos sexuales. Y por último, pero no menos importante desde las leyes y el estado, Exigir la creación de leyes que ayuden a las personas que son discriminadas y sufren actos de violencia, por tener una orientación sexual distinta, creando talleres y lugares donde eduquen a la sociedad sobre estos temas. Creando así una mejor sociedad donde no exista el rechazo y la desigualdad.
Por: Solimar Vázquez Pérez